La única forma de ganar la batalla en contra de las tentaciones sexuales es no dar lugar a las mismas en tu vida, por este motivo necesitas ser cuidadoso de tus ojos, oídos, y sobre todo, de tus sentimientos. Esta es una batalla diaria, pero que con la ayuda de Dios podemos ganar, día a día.
En la vida diaria
En la Internet
En los medios de comunicación:
Mira lo que dice la Biblia, sobre este tema, y sobre todo que pasa cuando les la oportunidad a la tentación Sexual:
1. Se necesita una determinación personal de no permitir este pecado:
»Hice un pacto solemne con mis ojos: no mirar con deseo a una muchacha.
(Job 31:1 PDT)
Al contrario, cuando somos tentados, son nuestros propios deseos los que nos arrastran y dominan. Los malos deseos nos llevan a pecar; y cuando vivimos sólo para hacer lo malo, lo único que nos espera es la muerte eterna. Mis queridos hermanos, no sean tontos ni se engañen a ustedes mismos.
(Santiago 1:14-16 BLS)
3. Solamente se necesita que le des una leve oportunidad (ver, oír, tocar, sentir) para que no puedas dar vuelta atrás a este pecado. Se Radical! (el pecado de David comenzó con la vista y termino en la cama, consumiendo su pecado, no puedes jugar con "el fuego sexual" sin que te quemes)
Una tarde, después de haber descansado un poco, David se levantó y comenzó a pasear por la azotea de su palacio. De pronto, vio que una mujer muy hermosa se estaba bañando. David mandó enseguida a uno de sus sirvientes a preguntar quién era ella. El sirviente volvió y le dijo que se llamaba Betsabé, hija de Eliam, y que estaba casada con un hitita llamado Urías. Entonces David mandó a traerla, y cuando se la llevaron, tuvo relaciones sexuales con ella. Luego ella regresó a su casa, pues apenas había tenido su período de menstruación, y estaba cumpliendo con los ritos de purificación. Betsabé quedó embarazada, así que mandó a decirle a David que iba a tener un hijo suyo.
(2Sa 11:2-5 BLS)
4. Las consecuencias de permitir este pecado son terribles. (Job así lo describe)
(11) Porque vergonzoso pecado es la lujuria;
crimen que debe castigarse. (12) Es fuego devastador que nos consume y
nos lanza al infierno, y arrancaría de raíz cuanto yo he plantado.
(Job. 31:11-12 NBD)
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