Sea esta la regla de nuestra vida: decir lo que sentimos, sentir lo que decimos. En suma, que la palabra vaya de acuerdo con los hechos.

Séneca

Tuesday, November 19, 2013

Ganando la Batalla en Contra de la Tentación Sexual


La única forma de ganar la batalla en contra de las tentaciones sexuales es no dar lugar a las mismas en tu vida, por este motivo necesitas ser cuidadoso de tus ojos, oídos, y sobre todo, de tus sentimientos. Esta es una batalla diaria, pero que con la ayuda de Dios podemos ganar, día a día.


En la vida diaria


En la Internet


En los medios de comunicación:



Mira lo que dice la Biblia, sobre este tema, y sobre todo que pasa cuando les la oportunidad a la tentación Sexual:

1. Se necesita una determinación personal de no permitir este pecado:
»Hice un pacto solemne con mis ojos: no mirar con deseo a una muchacha
(Job 31:1 PDT)

2. Se necesita una actitud "vigilante" de si mismo, y una convicción radical en contra de este pecado, vas a caer:
Al contrario, cuando somos tentados, son nuestros propios deseos los que nos arrastran y dominan. Los malos deseos nos llevan a pecar; y cuando vivimos sólo para hacer lo malo, lo único que nos espera es la muerte eterna. Mis queridos hermanos, no sean tontos ni se engañen a ustedes mismos. 
(Santiago 1:14-16 BLS)


3. Solamente se necesita que le des una leve oportunidad (ver, oír, tocar, sentir) para que no puedas dar vuelta atrás a este pecado. Se Radical! (el pecado de David comenzó con la vista y termino en la cama, consumiendo su pecado, no puedes jugar con "el fuego sexual" sin que te quemes)


Una tarde, después de haber descansado un poco, David se levantó y comenzó a pasear por la azotea de su palacio. De pronto, vio que una mujer muy hermosa se estaba bañando. David mandó enseguida a uno de sus sirvientes a preguntar quién era ella. El sirviente volvió y le dijo que se llamaba Betsabé, hija de Eliam, y que estaba casada con un hitita llamado Urías. Entonces David mandó a traerla, y cuando se la llevaron, tuvo relaciones sexuales con ella. Luego ella regresó a su casa, pues apenas había tenido su período de menstruación, y estaba cumpliendo con los ritos de purificación. Betsabé quedó embarazada, así que mandó a decirle a David que iba a tener un hijo suyo. 
(2Sa 11:2-5 BLS)

4. Las consecuencias de permitir este pecado son terribles. (Job así lo describe)
(11) Porque vergonzoso pecado es la lujuria; crimen que debe castigarse. (12)  Es fuego devastador que nos consume y nos lanza al infierno, y arrancaría de raíz cuanto yo he plantado.

(Job. 31:11-12 NBD)
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